Entre las capacidades mentales todos conocemos la memoria, el lenguaje… Pero, ¿y las Funciones Ejecutivas? ¿Qué son? ¿Son importantes? Pues sí, tanto que se las llama las «directoras de orquesta» del cerebro ¡Hoy te contamos sobre ellas!

Para tratar de definir las habilidades mentales o cognitivas siempre se tiende a dividirlas y clasificarlas, así tenemos las capacidades de memoria, de lenguaje, de los sentidos (gnosias)… y de esta manera vamos ahondando en el conocimiento del cerebro, conociendo las capacidades y sus relaciones entre ellas. Si vamos más allá e intentamos dar una definición unitaria, las capacidades cognitivas serían todas las capacidades que dependen del cerebro, a través de las cuales conocemos e interpretamos el mundo, y respondemos adaptativamente ante él. Es decir, el fin último y primordial de nuestro cerebro es el de contar con esa capacidad adaptativa, para la que ponemos en juego numerosas capacidades para analizar la situación, ofrecer soluciones, elegir una de ellas, llevar a cabo la acción… esta característica hace necesario que haya algo que organice y gestione todas las capacidades para dar respuesta a cada aspecto de la situación, algo esté por delante de todo dando paso o frenando la actuación de los componentes necesarios en cada momento, en definitiva, algo que controle todo para conseguir nuestros objetivos, y estas son: las Funciones Ejecutivas.Cerebro colores

Las Funciones Ejecutivas son un conglomerado de capacidades mentales que se dedican a controlar, dirigir y gestionar las demás habilidades para conseguir nuestros objetivos a través de nuestras acciones y de nuestra actividad racional. Es decir, son las herramientas con las que nos desenvolvemos en la vida y, sobre todo, son las protagonistas en la resolución de problemas y afrontamiento de situaciones estresantes. Para una breve ejemplificación podemos fijarnos en una interacción verbal: contaremos con nuestras habilidades del lenguaje, como el vocabulario, nuestra capacidad sintáctica, nuestras habilidades de pronunciación… pero también necesitamos organizar el discurso, elegir qué decir, atender a lo que tenemos que atender para escuchar, adaptarnos tras cada intervención… y esto es llevado a cabo por las Funciones Ejecutivas. Son las “directoras de orquesta” de nuestro cerebro, que nos ayudan a gestionar todos nuestros recursos para enfrentarnos a todas las situaciones. En definitiva, conforman la actividad racional de nuestro pensamiento.

Como vamos diciendo, las Funciones Ejecutivas son un grupo de capacidades con las que gestionamos todas las demás funciones mentales y nuestra conducta en general. Estas funciones, aunque como todas, dependen de la actuación de grandes redes de conexiones en nuestro cerebro, se ha identificado que es el Lóbulo Frontal (y más cerebro con áreas y región prefrontalconcretamente la división prefrontal) del cerebro la región más relacionada con ellas, por lo que también se las llama las Funciones Frontales o Prefrontales. Esta relación se ha constatado gracias a las técnicas de neuroimagen funcional, ya que es la región que más actividad cerebral muestra cuando se realizan tareas que demandan de estas funciones, y gracias a la observación de los problemas producidos en personas que tienen una lesión cerebral en esta área.

Las lesiones en la región prefrontal pueden producir efectos devastadores para las personas que las sufren debido a la importancia de las Funciones Ejecutivas en nuestra vida, tal es esta importancia que se puede considerar a la región prefrontal como “el cerebro del cerebro”. Toda afectación de estas capacidades se denomina Síndrome Disejecutivo o Prefrontal, que se puede mostrar en multitud de maneras que, a grandes rasgos se pueden clasificar en tres grupos dependiendo de en qué parte de las tres que forman la región prefrontal se de la alteración. Éstas son:

Síndrome Prefrontal Dorsolateral:

  • Cambios depresivos y humor triste, que se acompañan de desinterés por el mundo, el futuro y el pasado. De hecho estas personas no muestran tristeza exactamente, es más un estado emocional neutro marcado por una sensación de indiferencia general.
  • Tienen dificultades para iniciar y terminar cualquier acción, por lo que suelen perseverar en las acciones, repitiéndolas una y otra vez debido a que han perdido la capacidad de detenerla. También pueden presentar conductas de utilización, como por ejemplo ser incapaces de no coger un vaso y beberlo simplemente tenerlo delante.
  • Muestran afectada la capacidad para manipular información mentalmente y relacionar la información del presente con los conocimientos y memoria del pasado. Este aspecto les dificulta la capacidad de juicio y del pensamiento.

Síndrome Prefrontal Orbitofrontal o anterior:divisiones prefrontal

  • Manifiestan un comportamiento desinhibido, egocéntrico, pueril y a veces maníaco, lo que les hace ser hiperactivos pero improductivos.
  • En muchos aspectos es contrario al Síndrome explicado anteriormente, ya que emocionalmente oscilan muchísimo entre la euforia y la irritabilidad con una marcada dificultad de controlar sus impulsos.
  • Muestran una dificultad para atender a las normas sociales y para prever las consecuencias de sus actos. Lo que les provoca que realicen comportamientos inapropiados y antisociales. Este asunto llama enormemente la atención porque son conscientes de la inconveniencia de la conducta agresiva, o incluso sexual, pero son incapaces de no realizarla, pudiendo producir, además, un elevado sufrimiento por el desprecio hacia sí mismo.

Síndrome Prefrontal Ventrolateral y Cingular:

  • Muestran dificultad o incapacidad para relacionar el pensamiento y las emociones. Esto provoca que no puedan ser conscientes de la emoción que están sintiendo, lo que implica una importante dificultad a la hora de tomar decisiones, ya que tampoco pueden relacionar lo vivido en el presente con acontecimientos pasados.
  • Puede provocar que siempre presenten una expresión facial neutra y falta de interés y motivación por comunicar y conversar.

Es pertinente señalar que en la realidad, las personas con lesiones prefrontales es difícil que muestren uno de estos tres síndromes de manera pura, ya que la lesión puede afectar a una o varias áreas variables en tamaño y localización, por lo que una persona con una lesión cerebral mostraría un conjunto de síntomas, con unas capacidades afectadas y otras preservadas (no sólo de las Funciones Ejecutivas, también de memoria, de lenguaje, de percepción…). Esto hace que cada persona con daño cerebral muestre un perfil único, que se puede parecer mucho al de otras personas pero siempre variará en algún aspecto, además, no hay que olvidar que, aunque se describa cada función de cada zona del cerebro, esto corresponde a una estandarización a la que atienden la mayoría de las personas, pero aún así cada cerebro es único y por lo tanto, cada persona es única.

La información sobre los procesos cerebrales y los efectos de las lesiones en las personas nos proporciona una buena oportunidad, no sólo para conocer más sobre el cerebro y sobre nosotros mismos, sino también para ponernos en el lugar de las personas con Daño Cerebral Adquirido y concienciarnos de las dificultades que presentan, sin olvidar que todos formamos parte de la sociedad y obtener este tipo de información nos ayuda a saber cómo podemos aportar nuestro granito de arena para conseguir un mundo mejor.