Neuropsicología2018-08-03T16:13:06+00:00

Neuropsicología

La Neuropsicología, por desgracia, es un campo aún bastante desconocido. Si preguntamos a cualquier persona, sea del campo que sea, qué es la neuropsicología, encontraremos diferentes respuestas en base  a lo que le “pese” más en el nombre. Basándome en mi experiencia, puedo predecir que unos se quedarán con lo de “psicología” y pensarán que es igual que la Psicología clínica, como me han dicho a mi: tú te dedicas a hablar y eso, ¿no?, a dar apoyo psicológico. Otros, pensarán en la “neuro” y se quedarán pensando qué tiene que ver eso de neurología, con los psicólogos y demás. Y otros, simplemente, no sabrán que decir.

Esto, en realidad, es bastante desolador, máxime cuando la Neuropsicología, es una disciplina, en muchos campos, absolutamente imprescindible. Es por eso que voy a explicar lo que realmente es la Neuropsicología, en qué consiste, para qué sirve, quienes la necesitan y todo lo que pueda ser interesante conocer de esta disciplina, y en particular, del cerebro.

Haciedo una “mezcla” resumen de los resultados de una búsqueda entre los distintos manuales, libros científicos, así como internet, se puede dar una definición, más o menos clara, que quedaría así:

La neuropsicología es una disciplica fundamentalmente CLÍNICA, que converge entre la neurologia y psicología, y se encarga de estudiar los efectos de una lesión, daño, o funcionamiento anómalo en el sistema nervioso central, causantes de posibles alteraciones en los procesos cognitivos, psicológicos, emocionales y del comportamiento individual.

¿De dónde proceden estos efectos? Estos efectos o déficits pueden estar provocados por traumatismos craneoencefálicos [caídas, golpes, accidentes de tráfico, etc], accidentes cerebrovasculares o ictus [hemorrágicos e isquémicos], tumores cerebrales, enfermedades neurodegenerativas [demencias, esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica, etc] o enfermedades del desarrollo [epilepsia, parálisis cerebral, TDAH, o cualquier síndrome del neurodesarrollo]

Para entendernos:

La neuropsicología es la disciplina que se encarga de la relación entre el cerebro y la conducta. Realmente todo es cerebro, toda nuestra conducta, nuestras emociones, nuestras sensaciones, nuestras percepciones provienen del cerebro. Cualquier alteraciones en cualquier área cerebral dará una clínica, es decir, una alteración en algún aspecto, bien sea cognitivo [memoria, atención, concentración, etc], emocional, o del comportamiento [apatía, ansiedad, depresión, irritabilidad, etc]. En base al area afecta, se verán comprometidas unas o más funciones.

Los neuropsicólogos, somos los profesionales especialistas en la evaluación, diagnóstico e intervención de esas disfunciones cerebrales. Es decir, nosotros evaluamos neurocognitivamente a la persona, diagnosticamos, y comenzamos un plan de intervención en base a la patología o disfunción que presente, de cara a eliminar esos síntomas.

Esta pregunta es un poco subjetiva, cada profesional de la neuropsicología no tiene porqué querer conseguir lo mismo, es por eso que únicamente explicaré aquí cuales son MIS OBJETIVOS, eso no signifca que sean los mejores, ni los único, pero sí los que yo considero mejores después de toda mi práctica profesional.

Mi objetivo con todos y cada uno de las personas que veo es claro: AUTONOMIA y FUNCIONALIDAD. Lo importante, bajo mi experiencia personal y profesional, es que la persona víctima de un daño cerebral, sea de la etiología que sea, consiga la máxima autonomía e independecia. Mis objetivos serán:

  • En el caso de tener un daño cerebral adquirido por un traumatismo craneoencefálico, o accidente cerebrovascular, o tumor, es decir, de manera súbita. Trabajaremos para que consiga que su vida sea lo más parecido a lo que era antes de tener el daño cerebral, apostaremos por la reinserción y autonomía dentro de su propia vida. Trabajaremos en un programa de rehabilitacion cognitiva para “recuperar” todas las funciones que se han visto comprometidas por el daño.
  • En el caso de ser víctima de una enfermedad neurodegerativa. Trabajaremos para que todas las funciones que se van a ir deteriorando por la propia patología, lo hagan de la manera más lenta posible, así como revertir, en el caso que sea posible, aquellas funciones comprometidas.
  • En el caso de tener algún retraso madurativo o síndrome del neurodesarrollo. Trabajaremos estimulando todas aquellas funciones que no están desarrollandose como deberían, para conseguir la mayor independencia y autonomía de la persona en cuestión.

Lo importante no sólo es que la persona aprenda y se defienda en todas las situaciones de la vida, sino que la cognición se de cuando es necesario que se de, que la persona actúe cuando tenga que actuar, en todas las áreas de su vida, no sólo es importante que algo “funcione” sino que funcione, cuando tenga que funcionar.

Además el neuropsicólogo suele realizar labores de asesoramiento, investigación y docencia.

El proceso de intervención es bastante claro, aunque siempre dependerá del fin para el que intervenimos, me explico ya que podemos encontrarnos varios casos:

  • Personas que vienen a nosotros, porque están formando parte de un ensayo clínico de cualquier patología, o para probar la eficacia de un fármaco.
  • Personas que vienen a nosotros, para pedir evaluación como pruebas complementarias de una patología neurológica.
  • Personas que además del diagnóstico, quieren rehabilitación y/o estimulación cognitiva [esto es lo recomendado, pero no lo que se da normalmente]

Explicaré el 3º caso:

La manera de intervenir de un neuropsicólogo es la siguiente:

Recibimos a la persona [paciente, usuario, persona sin más] y se le realiza una evaluación neuropsicologica, en esta evaluación, tras una entrevista con el/ella y los familiares, se le pasan una serie de pruebas donde vemos como están sus funciones cognitivas [memoria, atención, funciones ejecutivas, praxias, gnosias], tras la evaluación, se hace un diagnóstico y se establece, en el caso de hacer disfunciones cognitivas, un plan de interveción, este plan será ABSOLUTAMENTE personalizado.

Además, no solo realizamos intervención con el propio usuario, sino también con la familia, dando apoyo emocional, así como pautas a los cuidadores y talleres de afrontamiento, etc, tanto a nivel individual, como grupal.

Leyendo en varios portales, además de libros, he encontrado una página interesante, de la que voy a copiar unos textos que allí se exponen:

¿En qué casos es importante una Evaluación Neuropsicológica? 

Dentro del área de Neurología: Dentro del área de la clínica neurológica existen un grupo de enfermedades neurológicas en las que esta evaluación debería requerirse, en algunos casos, como rutina.  Se detallan a continuación algunas de ellas:

Tanto en el traumatismo craneoencefálico [TCE], como en el accidente cerebro vascular [ACV] el objetivo de la evaluación es estudiar los déficits cognitivos que pueda presentar el paciente tanto para proveer información acerca de la posible evolución del cuadro y su pronóstico, como para el diseño y planificación de estrategias de rehabilitación. Los déficits que más frecuentemente nos encontramos son trastornos mnésicos, del lenguaje, atencionales, heminegligencia y de función ejecutiva.

En las demencias el aporte de la neuropsicología es decisivo ya desde la etapa diagnóstica, hasta tal punto que el National Institute of Neurological Diseases exige como criterio diagnóstico la inclusión de una evaluación neuropsicológica. En el caso de la demencia cortical más frecuente, la enfermedad de Alzheimer, pueden describirse cuatro utilidades básicas de dicha evaluación: a) detección precoz; b) diagnóstico diferencial (demencia cortical vs demencia subcortical, pseudodemencia u olvidos benignos de la senectud) c) valoración de la severidad y d) valoración de la progresión (mediante evaluaciones periódicas para observar su curso). Hay baterías específicas como el ADAS (Alzheimer Disease Assessment Scale) desarrolladas especialmente para la detección de este tipo de demencia, que permiten diferenciarlas claramente de otro tipo de deterioros cognitivos.

La frecuencia de déficits cognitivos en la esclerosis múltiple es muchas veces subvalorada por la evaluación clínica de rutina, pero a través de una evaluación neuropsicológica sensible pueden ser detectados en más del 50% de los pacientes afectados, mostrando generalmente un perfil característico. Se ha observado que los trastornos cognitivos en la esclerosis múltiple correlacionan con un peor desempeño laboral, una escasa participación social, dificultades en la realización de actividades cotidianas, y trastornos psicológicos. Por lo cual la evaluación neuropsicológica puede colaborar brindando al neurólogo información de utilidad en la planificación del manejo clínico del paciente.

La enfermedad de Parkinson se acompaña -en una importante proporción de pacientes- de un deterioro cognitivo que se caracteriza por una falla en la memoria en la fase de evocación (a diferencia de lo que ocurre en Alzheimer en donde la falla se produce ya en el almacenamiento de la información), trastornos atencionales, enlentecimiento psicomotor, baja fluencia verbal, depresión, que configuran también un perfil característico.

Si bien no todas las epilepsias cursan con trastornos cognitivos, una minoría de estas, particularmente las crisis parciales complejas y las epilepsias de difícil control, sí presentan ciertas alteraciones en la función cognitiva. Entre las disfunciones más frecuentes se mencionan los trastornos de memoria, lentitud en el procesamiento de la información, dificultades atencionales. Un área donde el examen neuropsicológico es ineludible es en la cirugía de la epilepsia, en donde la evaluación prequirúrgica de la memoria y del lenguaje resultan fundamentales tanto para el diseño de la resección a realizar, como para el pronóstico y la predicción de los resultados del procedimiento quirúrgico. Dado que muchas de estas cirugías implican una resección del hipocampo (estructura que interviene en la función mnésica ), debe evaluarse muy bien la reserva funcional del hipocampo del hemisferio que no va a ser operado, ya que de él dependerá -tras la cirugía- la capacidad de memoria del paciente. Si se observara que hay riesgo de amnesia global , se desaconsejará la cirugía.

En los sujetos HIV + asintomáticos no es necesario incluir una evaluación neuropsicológica de rutina. Sin embargo cuando existen encefalopatía y déficits cognitivos en el curso del SIDA, hay un riesgo aumentado de un deterioro rápido y de muerte. La documentación de los déficits sospechados poseen pues una significación pronóstica y pueden influir la decisión de usar ciertas drogas.

La exposición a substancias neurotóxicas suele generar quejas de déficits de concentración, atención y memoria. Una evaluación neuropsicológica es necesaria en los casos de sujetos que trabajan con estas sustancias , como los trabajadores agrícolas, o los expuestos a solventes u otros agentes industriales, pintores, empleados de laboratorio, etc.

Dentro del área de la psicología y la psiquiatría: En el campo de la psicología y la psiquiatría, también hay en la actualidad un mayor consenso en relación a las patologías en las que es altamente aconsejable realizar una evaluación neuropsicológica. Algunas de estas patologías se detallan a continuación.

Las investigaciones en esquizofrenia de las últimas dos décadas han puesto énfasis en la importancia de la realización de una evaluación neurocognitiva en pacientes con esta patología, ya que se ha visto que el déficit neurocognitivo es un aspecto nuclear de la patología, está presente incluso antes de la aparición de los síntomas positivos, y es un elemento predictor de la respuesta al tratamiento y de la capacidad funcional (laboral y social) a largo plazo.

En patologías como la depresión mayor, que cursa con trastornos cognitivos, la inclusión de una evaluación neuropsicológica es en ocasiones decisiva para determinar si el déficit cognitivo que presenta es debido a esta patología afectiva, o si, en cambio, se debe a la presencia de un cuadro demencial.

En el trastorno por déficit de atención (tanto en niños como en adultos) la administración de una batería neurocognitiva forma parte en algunos centros internacionales del protocolo diagnóstico básico, en donde se pone el mayor énfasis en la evaluación de la atención y las funciones ejecutivas.

En casos de adicción a sustancias, como el alcoholismo y la drogadicción es importante evaluar la presencia y el alcance de trastornos neuropsicológicos como forma de determinar las consecuencias de la adicción en el funcionamiento cerebral, y para contribuir a la planificación de un programa de rehabilitación.

En el trastorno por estrés post-traumático, las dificultades de memoria y de atención son una parte integral de esta patología, a tal punto que están incluidos como criterio diagnóstico en el DSMIV. Si bien las quejas de dificultades cognitivas caracterizan a un grupo significativo de pacientes con PTSD, estas quejas subjetivas no necesariamente indican un trastorno neurocognitivo objetivo. Por ello es que los expertos recomiendan la realización de una evaluación neurocognitiva en este grupo de pacientes, no sólo debido al impacto potencial adverso del compromiso cognitivo en las actividades de la vida diaria sino también por los vínculos hallados entre la disfunción cerebral y el trastorno neuropsicológico

[extraido de http://www.neuropsicologia.com.ar/evaluacion-neuropsicologica/]

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