Hoy, 29 de Octubre, es el Día Mundial del Ictus.

Hoy es el día para todas las personas que siguen mirando hacia delante después de que su vida diese un giro de 180º. Ánimo! Estamos todos con vosotros!

Hoy es el día de todos los familiares que acompañan con amor y esperanza a todas aquellas personas que vieron cambiar su mundo en un momento. Gracias por estar ahí!

Hoy también es de día de todos los profesionales que asisten a las personas que se han cruzado en su camino, o en el de sus seres queridos, para afrontar un accidente cerebrovascular. Desde las personas que trabajan en los servicios sanitarios de urgencias, hasta todos los profesionales que participamos en la neurorrehabilitación. También es nuestro día!

Además, es el día para recordar que los accidentes cerebrovasculares representan una de las principales causas de muerte en el mundo, según la OMS. Por lo que es una buena oportunidad para resaltar el papel de la prevención, y para compartir información que ayude a hacer frente a esta situación.

Hoy es motivo de celebración para todas las personas que hemos mencionado, todas las personas luchadoras que pasan por esta difícil situación que, en menor o mayor medida, ven afectadas sus vidas y las de la gente que les rodea tras sufrir un accidente cerebrovascular. Tampoco nos podemos olvidar de las personas que, desgraciadamente, nos dejaron por esta causa y que hoy, irremediablemente nos vienen sus recuerdos a nuestra cabeza; hoy es el día para recordar a todos con cariño.

Queremos aprovechar este día para, además de dedicar la merecida mención, comentar ciertos aspectos que nos ayudarán a detectar cuándo una persona está sufriendo un Ictus, resaltando que el tiempo es el aspecto clave para reducir las secuelas de esta enfermedad.

Existen dos tipos principales de Ictus: Ictus hemorrágicos e Ictus isquémico. El Ictus Hemorrágico tiene lugar cuando ocurre una extravasación de la sangre de los vasos sanguíneos al tejido cerebral, y es la sACV hemorrágico - ACV Isquiémicoangre la que produce la muerte de las células cerebrales, por lo que el tiempo transcurrido desde el inicio del episodio es vital para reducir la cantidad de sangre vertida al tejido cerebral y por consiguiente, reducir el área del Daño Cerebral.

El Ictus Isquémico puede ser producido por multitud de causas que afectan al aporte de sangre (y por lo tanto oxígeno y nutrientes) a la zona del cerebro afectada en cada caso, siendo la interrupción de aporte de nutrientes lo que causa la muerte cerebral. Este tipo de Ictus puede manifestarse en multitud de formas: desde el Ataque Isquémico Transitorio, que sería un Ictus de corta duración que produciría los efectos que ahora vamos a comentar pero que no implicaría secuelas; hasta un Ictus Isquémico de gran gravedad y gran área de afectación al provenir de la obstrucción de una de las importantes arterias cerebrales.

Como decíamos, el tiempo de reacción para asistir a la persona afectada es clave para contar con más probabilidad de supervivencia y para reducir las secuelas pero, ¿Cómo podemos detectar si alguien está sufriendo un Ictus?

Dependiendo del tipo de Ictus y de la zona del cerebro afectada se manifestarán unos síntomas u otros, pero aquí proporcionamos los signos súbitos y de aparición brusca más generales y más simples de detectar en esos momentos:

  • Pérdida de fuerza en la cara: la cara es una de las partes del cuerpo en las que más se suele manifestar la incidencia de un Ictus. Se puede observar cómo uno de los dos lados se inclina hacia abajo, y la persona esCartel detección ictus incapaz de sonreír como habitualmente.
  • Pérdida de fuerza en los brazos: Se puede observar cómo uno de los dos lados del cuerpo pierde tono muscular o fuerza. Se puede pedir a la persona que levante los dos brazos en forma de cruz y constatar si sucede.
  • Pérdida súbita de visión: En uno de los ojos o en ambos, parcial o total.
  • Alteración repentina del habla: Comienza a hablar de forma que no se hace entender.
  • Dolor de cabeza de inicio súbito y más intenso de lo normal, si causa aparente.

Sí detectamos alguno o varios de estos síntomas en alguna persona, o en nosotros mismos debemos acudir tan pronto como sea posible a los servicios de urgencias o llamar al 061 ó al 112 para que nos den asistencia inmediata.

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